Trauma y Experiencias Difíciles

Hay experiencias que dejan una huella profunda.

Lo que vivimos va dejando huella en nuestro cerebro, en nuestro cuerpo y en la manera en que aprendemos a protegernos, relacionarnos y dar sentido a lo que nos sucede.

El trauma psicológico no se define únicamente por lo que ocurrió, sino también por cómo quedó integrada esa experiencia cuando nuestros recursos no fueron suficientes para poder procesarla. Ante situaciones abrumadoras —ya sean acontecimientos puntuales o experiencias repetidas a lo largo del tiempo— nuestro sistema nervioso puede quedar organizado en torno a la supervivencia. Y, aunque el peligro ya haya pasado, podemos seguir reaccionando como si todavía estuviera presente.

A veces aparece en forma de ansiedad, hipervigilancia, miedo, bloqueo, dificultad para regular las emociones, desconexión, problemas para dormir o sensación de no poder relajarnos. Otras veces se manifiesta en nuestras relaciones, en la dificultad para poner límites, en la necesidad de control, en determinados patrones de apego o en una sensación persistente de no sentirnos del todo seguras o seguros.

Pero el trauma no siempre tiene que ver únicamente con aquello que ocurrió.

En muchas ocasiones, lo que más nos marca es precisamente aquello que necesitábamos y nunca llegó. La protección que no recibimos. La mirada que anhelábamos. Las palabras que no se dijeron. La validación, el afecto o la seguridad que no estuvieron disponibles cuando más los necesitábamos.

Crecer en un entorno inseguro, impredecible o emocionalmente ausente también puede dejar huella. La negligencia emocional, el abandono, el rechazo o determinadas experiencias adversas en la infancia pueden influir en la forma en que hoy nos relacionamos con nosotras y nosotros mismos, con las demás personas y con el mundo.

Por eso, cuando hablamos de trauma, no hablamos únicamente de grandes acontecimientos. También podemos estar hablando de una infancia difícil, relaciones que dejaron una huella profunda, violencia física, psicológica o sexual, experiencias de abuso, duelos traumáticos, accidentes u otras situaciones que desbordaron nuestra capacidad de afrontamiento.

Cuando el pasado sigue presente

A veces sabemos lo que nos ocurrió y otras veces solo sabemos que algo no termina de encajar.

Puede que racionalmente sepamos que estamos a salvo, pero nuestro cuerpo siga reaccionando con miedo. Puede que una situación actual active emociones que parecen desproporcionadas o que determinados vínculos despierten sensaciones que no comprendemos. Puede que nos descubramos repitiendo patrones que no queremos repetir o sintiendo que reaccionamos desde un lugar que no reconocemos como propio.

Comprender estas respuestas no significa justificar nuestro sufrimiento, sino empezar a darle un sentido.

La terapia ofrece un espacio seguro para explorar el origen de aquello que hoy nos ocurre, comprender cómo aprendimos a protegernos y favorecer la integración de las experiencias que quedaron pendientes de elaborar.

El objetivo no es borrar el pasado ni hacer como si no hubiera ocurrido. Es poder recordarlo sin volver a vivirlo de la misma manera. Que aquello que sucedió pueda ocupar un lugar en nuestra historia sin seguir determinando nuestro presente.

Cuando aquello que vivimos encuentra un lugar en nuestra historia, recuperamos la libertad para habitar nuestra vida con mayor calma, autenticidad y coherencia con quienes somos.

En terapia trabajaremos desde una mirada integrativa y centrada en el trauma, adaptando el proceso a tus necesidades y a tu momento vital. Cuando proceda, podemos utilizar EMDR, una terapia basada en la evidencia para el abordaje del trauma y otras experiencias que continúan generando malestar.

Ofrezco atención psicológica presencial en Pamplona y en modalidad online, para que podamos encontrar la forma de trabajar que mejor se adapte a ti.

Imagen: Oihane_ba

Podemos trabajar, entre otras situaciones:

  • Trauma psicológico y trauma complejo
  • Estrés postraumático (TEPT)
  • Experiencias adversas en la infancia
  • Infancia difícil o marcada por experiencias de inseguridad
  • Haber crecido en un entorno impredecible o emocionalmente inseguro
  • Negligencia emocional
  • Abandono, rechazo o falta de cuidados
  • Maltrato físico o psicológico
  • Violencia de género
  • Violencia sexual en la infancia (ASI)
  • Violencia sexual en la edad adulta
  • Relaciones que han dejado una huella emocional profunda
  • Duelos traumáticos
  • Accidentes y otras experiencias potencialmente traumáticas
  • Disociación y desconexión emocional
  • Patrones de relación y apego relacionados con experiencias traumáticas