Duelo y Pérdidas
Acompañamiento psicológico ante la pérdida
El duelo no es un proceso lineal. Tiene sus propios ritmos. No hay atajos ni una forma correcta de atravesarlo.
Cuando una pérdida transforma nuestra vida, necesitamos tiempo y espacio para adaptarnos emocionalmente a una realidad que ya no es la misma. El duelo puede aparecer ante la muerte de un ser querido, pero también ante una ruptura de pareja o de amistad, la pérdida de un animal con quien compartíamos un vínculo, un proyecto que no pudo ser, una migración, cambios en la salud o una enfermedad, una pérdida perinatal o cualquier otra experiencia que implique dejar atrás algo significativo.
Puede haber tristeza, rabia, culpa, vacío, alivio, miedo o momentos de desconexión. Todas las emociones merecen un lugar.
El duelo no consiste en olvidar, pasar página o dejar de sentir dolor. Es aprender a seguir viviendo con una tristeza sostenible, encontrando poco a poco una nueva manera de relacionarnos con lo que hemos perdido y con aquello que permanece.
No todos los duelos son iguales. Hay pérdidas que pueden anticiparse y otras que llegan de forma inesperada. Algunas son reconocidas y acompañadas por el entorno; otras son duelos invisibles, silenciados o desautorizados, que pueden resultar especialmente difíciles de transitar cuando sentimos que nuestro dolor no tiene un lugar donde ser expresado.
No podemos cambiar lo que ha sucedido, pero sí podemos aprender a mirarlo de una forma diferente. Dar espacio al dolor, comprender lo que la pérdida ha movilizado y reconstruir nuestra vida, adaptándonos emocionalmente a aquello que ha cambiado, sin tener que negar lo vivido.
En consulta, acompaño este proceso desde el respeto a los tiempos y necesidades de cada persona, ofreciendo un espacio seguro para sentir, comprender e integrar la pérdida. Sin prisas, sin exigencias y sin tratar de hacer desaparecer un dolor que necesita ser escuchado.
Ofrezco acompañamiento psicológico en procesos de duelo y pérdida, de forma presencial en Pamplona y en modalidad online, respetando la historia, los tiempos y las necesidades de cada persona.
Elaborar un duelo implica aprender a hacer espacio a la vida sin dejar fuera aquello que fue importante. Porque seguir adelante no tiene por qué significar dejar atrás.

