Cuerpo, Salud y Enfermedad
El cuerpo y la mente forman parte de una misma historia.
Lo que vivimos deja huella en nuestra forma de sentir, de pensar y también de habitar nuestro cuerpo. Y cuando aparece el dolor, la enfermedad o un síntoma persistente, no solo cambia lo que ocurre físicamente. También puede cambiar nuestra relación con nosotras/os mismas/os, con los demás y con la vida que imaginábamos.
Puede afectar a nuestra autoestima, a nuestra seguridad, a nuestra autonomía o a nuestra forma de relacionarnos con el propio cuerpo. Puede traer miedo, incertidumbre, cansancio, frustración y, en ocasiones, una profunda sensación de incomprensión.
Porque no siempre duele únicamente lo que ocurre en el cuerpo. También duele todo aquello que la enfermedad transforma.
El dolor crónico, la fibromialgia, la fatiga, los problemas digestivos, las somatizaciones, los síntomas físicos persistentes o el estrés sostenido pueden terminar ocupando mucho espacio en nuestra vida. Del mismo modo, recibir un diagnóstico, convivir con una enfermedad crónica o autoinmune, o atravesar un proceso médico complejo puede exigirnos adaptarnos a una realidad que no habíamos elegido.
Y adaptarse no siempre significa aceptar sin más.
A veces implica hacer un duelo por la salud que teníamos, por determinadas capacidades, por proyectos que han cambiado o por una forma de vivir que ya no podemos sostener de la misma manera.
Hay que aprender, reorganizarse, reconstruir. Y hacerlo mientras seguimos sosteniendo el miedo, el dolor y la incertidumbre.
Una mirada que integra cuerpo y mente
Desde una mirada integradora y psicosomática, entiendo la salud y el malestar desde la relación entre cuerpo, sistema nervioso, emociones, relaciones e historia personal. Sin reducir la enfermedad a una causa psicológica ni asumir que todo síntoma tiene un origen emocional.
Que exista una dimensión emocional no significa que el dolor sea imaginario.
Significa que aquello que nos ocurre físicamente también tiene un impacto en cómo vivimos, y que acompañar ese impacto forma parte del cuidado.
La terapia puede ser un espacio para comprender lo que está ocurriendo, sostener las emociones que aparecen y desarrollar recursos para afrontar el dolor, la fatiga, el estrés o la incertidumbre.
También para cuidar la autoestima cuando el cuerpo cambia, escuchar sus límites sin convertirlos en una nueva exigencia, recuperar sensación de seguridad y aprender a relacionarnos de otra manera con aquello que no podemos controlar.
No se trata de luchar contra el cuerpo ni de obligarnos a estar bien.
Se trata de poder estar con lo que hay, comprenderlo, elaborar lo que ha cambiado y encontrar nuevas formas de vivir y cuidarnos.
Porque a veces acompañar un proceso de enfermedad no consiste en volver exactamente al lugar del que partimos.
Consiste en aprender, poco a poco, a construir un lugar nuevo desde el que seguir viviendo.
También para quienes acompañan
La enfermedad también transforma los vínculos. Acompañar a alguien que sufre puede despertar preocupación, miedo, impotencia, cansancio o incluso culpa. A veces, quienes cuidan sienten que tienen que mantenerse fuertes y dejan poco espacio para lo que ellas/os mismas/os están viviendo.
Cuidar a quien cuida también forma parte del cuidado.
La terapia puede ofrecer un espacio para quienes acompañan procesos de enfermedad o dolor, donde poder expresar lo que sienten, encontrar recursos para sostener la situación y aprender a cuidar sin olvidarse de sí mismas/os.
Ofrezco acompañamiento psicológico presencial en Pamplona y en modalidad online, tanto para personas que conviven con dolor o enfermedad como para quienes acompañan a un ser querido durante estos procesos.

Puedo acompañarte en:
- Dolor crónico y persistente
- Fibromialgia
- Fatiga y cansancio persistente
- Somatizaciones y síntomas físicos persistentes
- Problemas digestivos relacionados con estrés y malestar emocional
- Estrés sostenido y dificultades de regulación
- Enfermedades crónicas y autoinmunes
- Adaptación a diagnósticos y procesos médicos complejos
- Procesos oncológicos y psicooncología
- Cambios en la relación con el cuerpo y la autoestima
- Afrontamiento del dolor, el miedo y la incertidumbre
- Duelos asociados a la enfermedad y los cambios corporales
- Regulación del sistema nervioso
- Acompañamiento a familiares y personas cuidadoras
