Trabajo y Bienestar Emocional

Trabajar forma parte de nuestra vida. Puede darnos satisfacción, sentido y estabilidad, pero también convertirse en una fuente de estrés, ansiedad y desgaste emocional. Hay momentos en los que sentimos que no llegamos a todo, que tenemos que hacerlo cada vez mejor, que no podemos parar o que, aunque termine la jornada, nuestra cabeza sigue en el trabajo.

A veces sabemos que algo no va bien porque aparece más cansancio, irritabilidad, ansiedad, desmotivación o dificultad para desconectar. Empezamos a dormir peor, tenemos menos energía para nuestra vida personal o sentimos que el trabajo ocupa un espacio que antes también era nuestro. Otras veces lo que pesa es un conflicto laboral, un ambiente difícil, un cambio profesional, el miedo a equivocarnos o la sensación de estar en un lugar que ya no encaja con nuestra vida.

También puede aparecer el perfeccionismo laboral, la autoexigencia o el síndrome del impostor: sentir que nunca es suficiente, que tenemos que demostrar constantemente nuestro valor o que, en cualquier momento, alguien descubrirá que no somos tan capaces como creen.

Y hay trabajos en los que el desgaste tiene otra dimensión: estar cerca del dolor, la enfermedad, la violencia o situaciones de gran impacto emocional. En estos casos, cuidar, acompañar o sostener a otras personas puede acabar teniendo un coste que no siempre reconocemos. La fatiga por compasión, el trauma vicario y el desgaste emocional pueden aparecer incluso cuando existe una profunda vocación por lo que se hace.

La terapia puede ser un espacio para parar, comprender qué te está pasando y recuperar un poco de espacio para ti. Para revisar lo que estás sosteniendo, regular el impacto emocional del trabajo, aprender a poner límites y encontrar una forma de relacionarte con tu vida profesional que no implique dejarte siempre para después. Podemos hacerlo de forma presencial en Pamplona o en modalidad online.

Imagen: Oihane_ba

¿Cómo puedo acompañarte?

Podemos trabajar aspectos como:

  • Estrés laboral y ansiedad
  • Burnout y desgaste emocional
  • Perfeccionismo y autoexigencia laboral
  • Síndrome del impostor
  • Dificultad para desconectar del trabajo
  • Gestión del tiempo y sensación de no llegar a todo
  • Conflictos y acoso laboral (mobbing)
  • Cambios y transiciones profesionales
  • Toma de decisiones laborales
  • Equilibrio entre vida personal y profesional
  • Fatiga por compasión y trauma vicario
  • Impacto emocional de la exposición continuada al sufrimiento
  • Cuidado del profesional y regulación emocional

El desgaste no siempre se nota de inmediato. A veces aprendemos a funcionar, a cumplir y a seguir adelante mientras, poco a poco, dejamos de escucharnos.

Porque trabajar es una parte de la vida. No debería ser a costa de perderte en ella.